La campana

A la caída de la tarde, cuando se pone el sol, y las nubes brillan como si fuesen de oro por entre las chimeneas, en las estrechas calles de la gran ciudad solía orse un sonido singular, como el tañido de una campana; pero se percibía sólo por un momento, pues el estrépito del tránsito rodado y el griterío eran demasiado fuertes. - Toca la campana de la tarde -decía la gente-, se está poniendo el sol. Para los que vivían fuera de la ciudad, donde las casas estaban ...